
Pues bien, la figura del cuervo se debe a que en su retiro como ermitaño en el desierto, San Antonio Abad tuvo la ayuda de este pájaro que todos los días le traía un mendrugo de pan para poder alimentarse junto a los dátiles. De ahí que el cuervo aparezca en el paso con un bollito de pan en la boca, y de ahí también viene que el adorno principal de San Antonio Abad el sábado en su traslado a la iglesia y el domingo en la procesión de tercia sean los dátiles. Este cuervo en un principio no era este actual de plata que ahora luce en la peana, sino que era una talla de madera de color negro que incluso residía fuera de la misma peana (podéis verlo aquí).
Lo del cerdo también tiene su historia. Se dice

Hoy en día, una de las atracciones de la fiesta es la rifa de cerdos, la cual es uno de los pilares en los que se sustenta economicamente la misma. Desde el día 6 de enero, cuando los críos juegan con sus flamantes juguetes nuevos, los cerdos recorren las calles del pueblo junto a unos pastores y un tamborilero para la rifa de las papeletas. No solo lo hacen en Trigueros, sino también en los pueblos vecinos durante todo el mes de enero hasta que el lunes del Santo, ultimo día de la fiesta, antes de recogerse San Antonio Abad, son rifados en la puerta del ayuntamiento.
Y mientras que esos críos disfrutan de sus juguetes, los menos críos disfrutamos con el sonido de la flauta y el tamboril acompañando el caminar lento de nuestros cochinos de San Antonio Abad. Esa musiquilla que nos sirve de nexo para despedir las navidades y prepararnos para nuestra fiesta grande, San Antonio Abad.
Saludos.
