Fiesta, tradición, culto... por encima de todo eso: SENTIMIENTO.
Referencia de todo Triguereño/ña

lunes, 7 de enero de 2013

COMIENZA LO BUENO


Como cada 6 de Enero, el tradicional toque del tamboril y la flauta y los cerdos por la calle es el "pistoletazo" de salida a las fiestas de cada año. Es el comienzo del final de "mi año particular". Mi año empieza y acaba cada martes del Santo.
 
Dentro de poco empezaremos a ir por las candelas al campo, incluso ya muchos han ido a por ellas. Empezarán los repiques a las 12 de la mañana, empezarán las novenas y cuando nos vengamos a dar cuenta lo tendremos en la calle. En algunos blogs como en el oficial de San Antonio Abad o en el de Abel Sosa (Trigueros blog) empiezan a hacerse eco de todo lo que rodea la fiesta. Y es de este último precisamente, de Trigueros blog, de donde he cogido esta entrada (espero que mi colega Abel me perdone). Es el relato de un triguereño que vive en la otra punta de España, en Barcelona precisamente. Y cuando digo triguereño lo digo conscientemente, puesto que no hace falta haber nacido en nuestro pueblo para sentirse como tal.
 
Es el relato de Toni Rodriguez Cortés, que a través de sus palabras pide a SU PATRÓN el sentirse triguereño como el que mas. Es el espejo de una larga lista de triguereños y triguereñas que en la lejania se acuerdan año tras año y dia tras dia de San Antonio Abad. Sirva la carta de Toni como pequeño (o gran) homenaje a todos ellos/as. Enhorabuena Toni, enhorabuena paisano.
 
 
Mi querido San Antonio:

 
¿Me dejas ser triguereño, aunque solo sea estos dias?

 
Quiero que sepas, que no siendo de Trigueros, en una tierra lejana, hay alguien que te sigue, que te reza y te suplica. Que sabe de ti, aunque no como quisiera y que ve llorar a sus padres, cada vez que enero llega.

 
Quiero que me conozcas, quiero sentirme parte de tu pueblo, de tu gente y de tu historia.

 
¿Tú eres forastero? Me han preguntado alguna vez. Puede ser que si. Si alguien puede explicarme lo que significa forastero. Yo no he nacido allí, si es por eso lo entiendo.

 
Pero mis padres si son triguereños. Han crecido y jugado por las calles de tu pueblo y han estado contigo en los buenos y en los malos momentos. Se han conocido y se han casado en tu Iglesia y también te entregaron su ramo i en tu Hermita lo posaron. Enterraron a mis abuelos y bisabuelos en el camposanto de Trigueros y con mucha pena los tuvieron que dejar allí, teniendo un día que partir a otro lugar, a otra tierra, sin saber que en un futuro, serían ellos los forasteros en el pueblo que les vio nacer. I no solo allí pueden sentirse así, sino también en la tierra que habitan, que siempre serán emigrantes de un mismo país. A pesar de todo ello, fueron profetas de su tierra i jamás han olvidado la condición de su sangre, se sienten con orgullo, triguereños y andaluces de los pies a la cabeza y han defendido hasta la muerte las costumbres de su gente y de su pueblo.

 
Siempre me ha costado aceptar el no ser yo Triguereño, con ello viviré y también moriré, tengo que resignarme a aceptar mi condición, y aunque me siento querido, sigo siendo forastero en la tierra que mas quiero. Por que la vida, me ha llevado a eso, a no saber de donde soy, y a tener que vivir de convicción y sentimiento de una tierra que llevo dentro, por que allí están mis raíces y la gente que yo quiero.

 
Para empezar está mi tio, Benjamín Cortés Pulido, que siempre como a un hijo me trató y por otro mi tía Dolores que la quiero con locura, por todo lo que me dio y a veces también riñó. Mis primas queridas del alma, Toñi y Mariló ahora ya casadas, una con Manuel y la otra con el Pepe y mis dos sobrinos nuevos Lola y el trastillo de Manuel.

 
Fui creciendo los veranos, por el barrio de Triana, con amigos como, Ani, Manuel, Fran, Olín, Mari, Toñi, Isabel, Ángeles, María del mar, Ana belén y uno en especial, mi compañero José Manuel, que ya no está entre nosotros pero siempre está en mi corazón. La reunión de “los caños”, que eran los mismos de antes pero se ajuntaron muchos mas entre ellos el Huelva, Jara, Antonio Abad y mi compadre Vicente, que con fandangos por Huelva y la guitarra en mis manos muchas noche le dio al cante.

 
También están los mayores: Ana, Ventura, la otra Ana, María Antonia, Amelia, Heliodoro, Rosario, Antonia y Manuel, el hermano de mi tía y a dos que están ya en el cielo, Fernando y José.

 
También tengo en todo Trigueros gente a quien nombrar, mi tita Angelita y a su marido Gallego, que tampoco está con nosotros y no voy a decir como era, simplemente el mejor y el mas bueno. En el cabecillo, a mi tita Maria Antonia, Bonifacio y su hermana Chari, mas familia que vecinos de mi padre y de mi abuela. Como no tener presente a la maestra de mi madre, la querida Isabel rosa y junto a ella su hija Isabel María y su marido Manolo, con quien compré mi guitarra mas flamenca y mas bonita, también sus dos hijos Rosa y Manuel, gran familia sin duda y a los que quiero con locura.

 
A Cristo y a su mujer Eugenia, a Zoilo y a Amelia, Domingo y la paca, Rosario y Trinidad y un sinfín de amigos de mis padres que no son pocos que me aprecian y me quieren de verdad.

 
A parte de toda esta gente, también están mis recuerdos. Mis noches en la Reflejos y alguna que otra en Popea, los cubatas en el patio y las tapas en la Via y en la Isla, mas tarde llego el Cayuco que luego sería Candela con Jarita y compañía. Y no quiero dejar los toros, que fueron muchos veranos, corriendo por la calle y montado en el andamio.

 
Con todo esto y lo que dejo, no quiero que nadie se enfade, que si alguien no he nombrado es por falta de memoria, que os llevo a todos conmigo para siempre en el recuerdo, sobre todo a mi familia que son muchos y aquí no caben todos.

 
Todo esto es lo que me han dado mis padres, la mejor de las herencias, el mejor de los recuerdos Y como no, estás tú, el patrón de trigueros. Así que, con todo esto, mi querido San Antonio:

 
¿Me dejas ser triguereño, aunque sea solo esta vez?

 
Dar las gracias a mis dos hermanas, a mis padres José María Rodríguez Miralles y Carmen Cortés Pulido, a mi mujer y a mis niñas, y un recuerdo muy especial para mi abuela Sebastiana, desde donde me esté viendo, no sin antes gritar…

 
VIVA SAN ANTONIO ABAD!   y VIVA LOS TRIGUEREÑOS!

2 comentarios:

Montse dijo...

Como bien me dices siempre Marin, Me siento triguereña como la que más y a este amigo que nació al igual que yo en Barcelona. Nuestro querido Santo no creo quenos vea como forasteros. Nos corre sangre 100 X 100 triguereña, pero las circunstancias nos hicieron nacer en esa linda tierra como es Cataluña.Pero nuestros sentimientos y nuestro corazón esta donde debe estar y es en Trigueros.
Viva San Antonio Abad!!!!
Un abrazo

MARIN dijo...

Claro que si Montse. Espero verte a finales de mes. Y recuerda siempre, los triguereños nacemos donde queremos.

Un abrazo.