Fiesta, tradición, culto... por encima de todo eso: SENTIMIENTO.
Referencia de todo Triguereño/ña

viernes, 10 de junio de 2011

VERDADES COMO CASAS

Me ha costado retomar las riendas del blog después de los últimos acontecimientos en mi vida que me han tenido apartado de esto, pero al hacerlo me he empezado a sentir mucho mejor. Es diferente del otro, del Retoñal, porque a este blog le tengo un especial cariño porque solamente hablo de mi patrón. Y mi padre, aun sin ser un santero de pro, no faltó ni un solo año a las cinco de la mañana del lunes para recibir en la puerta de su casa a su patrón y a sus amigos.


Y precisamente, hablando de recibir al santo en tu casa, allá por principios de febrero de esta año una vez pasado el santo, hablaba con una amiga de quinta, Loli, de una observación que ella llevaba haciendo años y que yo ya llevaba tambien haciéndola desde hacia tiempo. Me comentaba Loli, que cuando llevaba horas detrás del San Antonio Abad, calle por calle y casa por casa, te fijabas en la gente que estaban en cada casa y era un indicativo de las circunstancias y amistades de cada familia. Y es una verdad como una casa (valga la redundancia).


He visto, sobre todo en las horas de la noche que es donde mas suelo acompañar al Santo, como hay casas en las que no cabe la gente incluso a horas bastante avanzada la madrugada y sin embargo también he visto casas donde solo estaba para recibir a nuestro patrón un matrimonio mayor sin mas. Y en esos momentos en los que tanto Loli y yo coincidíamos, es cuando te preguntas que situaciones se tienen que dar en la vida para que dos personas reciban a su patrón con la sola compañía del uno al otro. Que a lo mejor son los mas felices del mundo, pero choca mucho el contraste entre casas. ¿No hay hijos?. Pues a lo mejor. Pero... ¿tampoco hay amigos?, ¿familiares?, ¿Vecinos?. En fin, pero el contraste es triste, muy triste.


Hay otros casos en los que te encuentras muchas puertas cerradas. Los motivos casi siempre suele ser el mismo: el fallecimiento de un familiar. La decisión de cada cual es tremendamente respetable y no voy a ser yo el que tenga que juzgar a nadie. El año que viene me toca de lleno, desgraciadamente, pero una cosa si que tengo clara: no voy a poner una copa a nadie en casa de mis padres porque los ánimos no están para eso. Y a lo mejor el siguiente tampoco. Pero intentaré que las puertas estén abiertas para recibir a mi patrón San Antonio Abad y que no le falten sus vivas. Luego se volverán a cerrar, haya o no haya gente en la puerta.


Gracias por compartir aquel ratito de charla amiga Loli. Esta entrada es un poco tuya.


Un saludo.

3 comentarios:

esteban lob dijo...

Hola José María:
No soy católico, pero mi señora sí lo es y de estar ella en España no tengo dudas que habría seguido la misma ruta de fe y convicciones que narras en este post.

Un abrazo.

Alma Mateos Taborda dijo...

Profunda fe adorna este post. Muy bello. Me encantó visitarte. Un abrazo.

MARIN dijo...

Gracias Alma. Espero verte por aquí mas veces.
Un saludo.